Si se te ha caído un empaste, enjuágate con agua templada, guarda el trozo si lo tienes y pide cita cuanto antes. No intentes pegarlo tú: el diente queda con la dentina expuesta y necesita sellarse en consulta.
Mientras esperas, mastica por el otro lado, evita lo muy frío, muy caliente y lo pegajoso, y no dejes de cepillarte esa zona: solo hazlo con suavidad.
Notas de repente algo duro en la boca, lo escupes y descubres un fragmento gris o blanquecino. Al pasar la lengua, el diente tiene un hueco con bordes afilados. Es una de las urgencias dentales más frecuentes y, aunque casi nunca es grave, tampoco conviene dejarla pasar.
Un empaste no es una pieza decorativa: es lo que sella el hueco que dejó una caries. Cuando desaparece, ese hueco vuelve a quedar abierto a las bacterias, a la comida y a los cambios de temperatura. Aquí tienes qué hacer desde el primer minuto y cómo saber si puedes esperar o tienes que ir hoy mismo.
Qué hacer en los primeros minutos si se te ha caído un empaste
Lo primero es asegurarte de que no has tragado el fragmento y comprobar con la lengua qué ha quedado en el diente. A partir de ahí:
Sí conviene
- Enjuagarte con agua templada para arrastrar restos.
- Guardar el fragmento en una bolsita y llevarlo a la consulta.
- Mirar el diente con un espejo y buscar bordes rotos.
- Cambiar de lado al masticar desde ya.
- Pedir cita el mismo día, aunque no te duela.
No hagas esto
- Pegar el empaste con pegamento: es tóxico y arruina el diente.
- Colocar una aspirina sobre la encía: quema el tejido.
- Hurgar con palillos o con objetos metálicos.
- Enjuagarte con alcohol o con agua oxigenada sin indicación.
- Esperar «a ver si se pasa». No se pasa.
Y una aclaración importante: un empaste caído no se puede volver a colocar. A diferencia de una corona, que a veces sí se recementa, el material del empaste se adhiere a la estructura del diente y, una vez desprendido, ya no agarra. Guardarlo sirve para que veamos qué tipo era y su tamaño, no para reutilizarlo.
¿Es urgente si se me ha caído un empaste?
Depende de lo que notes. Esta es la forma rápida de situarte:
No duele y el borde no molestaEl hueco es pequeño y no notas sensibilidad. Puedes esperar unos días, pero pide la cita ya: el margen de tranquilidad es corto.
Sensibilidad o borde afiladoMolesta con el frío, el calor o el dulce, se te clava comida en el hueco o el filo te roza la lengua. La dentina está expuesta y el diente se puede astillar.
Dolor espontáneo, hinchazón o mal saborDuele sin tocarlo, te despierta por la noche, hay inflamación en la encía o la mejilla, fiebre o un sabor desagradable. Puede haber una infección y el tratamiento cambia por completo.
Por qué se cae un empaste dental
Casi nunca es casualidad ni culpa del caramelo que estabas comiendo. Lo habitual es que el empaste llevara tiempo comprometido:
Caries por debajo. Es la causa más frecuente. La caries avanza en el margen entre el diente y el material, va socavando el apoyo y llega un momento en que el empaste pierde base y se desprende. Por eso no basta con reponerlo: hay que retirar la caries primero.
Bruxismo. Apretar o rechinar los dientes por la noche somete al empaste a fuerzas para las que no está diseñado. Si se te han roto varios, esta suele ser la explicación.
Antigüedad y tamaño. Ningún empaste dura para siempre. Los muy grandes, o los que llevan quince o veinte años, acumulan microfiltraciones y acaban fallando.
Una fractura del propio diente. A veces no se cae el empaste: se rompe la pared de esmalte que lo sujetaba. Si al mirarlo ves que falta un trozo de diente y no solo de material, la reparación será distinta.
Cómo cuidar el diente hasta que te repongan el empaste
- Mastica por el lado contrario. Sin apoyo, la pared del diente que ha quedado es fina y se astilla con facilidad. Es la medida que más protege.
- Sigue cepillando esa zona, con suavidad. Es tentador esquivarla, pero el hueco acumula placa a toda velocidad. Cepillo suave y movimientos cortos.
- Cuidado con el hilo dental. Pásalo, pero sácalo tirando hacia un lado en lugar de hacia arriba: si tira en vertical puede enganchar el borde y llevarse más material.
- Evita los extremos de temperatura. La dentina expuesta conduce el frío y el calor directamente hacia el nervio. Templado, mejor.
- Fuera lo pegajoso y lo duro. Caramelos, frutos secos, hielo, pan muy crujiente, chicle. Todo lo que traccione o golpee.
- Si vas a tardar días, usa cemento provisional. En farmacias venden cementos dentales de uso temporal que tapan el hueco unos días. Es un parche, no una solución, y no sustituye la cita.
Si tienes dolor: puedes tomar el analgésico que uses habitualmente, siempre respetando su prospecto y tus condiciones de salud. Lo que no hace nada es aplicar el analgésico directamente sobre la encía. Y si el dolor solo cede con medicación o vuelve cada noche, no lo gestiones en casa: llámanos.
¿Cuánto tiempo puedo estar con un empaste caído?
No hay un plazo seguro, y ese es justo el problema. Sin el sellado, la caries que había debajo avanza mucho más rápido de lo que lo hacía antes, porque las bacterias tienen acceso directo a la dentina, que es bastante más blanda que el esmalte.
En la práctica, hablamos de días, no de meses. Un hueco que hoy se resuelve con un empaste nuevo en una sola visita puede convertirse en unas semanas en una endodoncia, o en una corona si la pared del diente termina fracturándose. La diferencia de tiempo, molestia y coste entre una cosa y otra es enorme, y depende casi solo de la rapidez con la que te lo miren.
Que no duela tampoco es una buena señal por sí sola: muchas caries profundas son indoloras hasta que alcanzan el nervio, y para entonces el tratamiento ya es otro.
Qué hará el dentista para reponer el empaste
La visita empieza con una exploración y, casi siempre, una radiografía para ver qué hay debajo. A partir de ahí:
Si queda suficiente diente sano, se retira la caries y se coloca un empaste dental nuevo de composite del color de tu diente, en la misma sesión y con anestesia local. Es el escenario más habitual y el más sencillo.
Si la cavidad es muy grande, un empaste convencional no aguantaría la masticación y se recurre a una incrustación o a una corona, que reparten mejor las fuerzas y protegen las paredes que quedan.
Y si la caries ha llegado al nervio —lo notarás por el dolor espontáneo o por la sensibilidad que no cede—, antes de reconstruir hay que hacer una endodoncia para retirar el tejido afectado y sellar los conductos.
¿Se te ha caído un empaste?
Si nos llamas hoy, intentamos verte el mismo día. Valoramos el diente, retiramos la caries y lo dejamos sellado antes de que vaya a más.
Preguntas frecuentes sobre empastes caídos
No. Los pegamentos domésticos son tóxicos por vía oral y dejan un residuo que obliga a rebajar más diente sano después. Además, el empaste desprendido ya no adhiere: el material se une a la estructura dental durante su colocación y ese vínculo no se recupera.
Sí. La ausencia de dolor solo indica que el nervio aún no está afectado, no que el diente esté bien. La caries sigue avanzando por debajo y el momento de tratarla con una intervención sencilla es precisamente ahora.
No. Se trabaja con anestesia local y la mayoría de casos se resuelven en una sola visita de entre veinte y cuarenta minutos. Puedes comer con normalidad en cuanto pase el efecto de la anestesia.
No supone ningún riesgo: es un fragmento pequeño de material inerte que se elimina de forma natural. Lo que sí conviene revisar es el diente que ha quedado sin él.
Compra un cemento dental provisional en una farmacia y sella el hueco siguiendo sus instrucciones. Aguanta unos días y evita que se te clave comida. En cuanto vuelvas, pide cita: el cemento provisional no detiene la caries.
Cuando se repite en varias piezas, la causa suele ser el bruxismo o una mordida descompensada que sobrecarga siempre los mismos dientes. En esos casos hay que tratar el origen, normalmente con una férula de descarga, o los empastes nuevos volverán a fallar.
Contenido informativo de la Clínica Dental Elena Queral (Castellón de la Plana). No sustituye a una valoración presencial.
Elena Queral
Elena es Máster en Cirugía e Implantología Bucofacial por la Universitat de Barcelona y en Prótesis Dental, Implantológica y Maxilofacial por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Cuenta con un Diploma en Estudios Avanzados, un Postgrado en Periodoncia, y está certificada en ortodoncia invisible (Invisalign).
Miembro de la Sociedad Española de Cirugía Bucal, ha publicado artículos en revistas de impacto. Ha completado el Máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial.


